5 de marzo de 2007

Shhh...


La mejor oración

4 de marzo de 2007

Canción de cuna


En la esquina, cerca del punto, se mueven cunas vacías.
La ilusión de los futuros padres se proyecta en los espejos de las coquetas de los impecables muebles de madera, que vienen directamente de España (no cualquier cosa, dice la vendedora con seseo).
La madre, el padre, el bebé en la barriga de la madre se pasean por la tienda buscando y rebuscando el detalle de los animalitos, de las estrellitas, de las maripositas, de los ositos, de los hellokittytitos, de los elmitos, de los sapitos, de los patitos, de los pajaritos, de las libelulitas, en todo lo chiquitito.
Se pasean con problemas cerca de donde están las cunas (cuidado con las cunas señora embarazada con el bebé en la barriga). Allí sí que hay cunas: altas, bajitas, blancas, naturales, oscuras, bonewhite, coñac, con rueditas, sin rueditas, altas bajitas, cama cuna, cuna, moisés.
La madre, el padre y el bebé que está en la barriga de la madre están un poco cansados de tanta cosita chiquita, pero no pueden salir del mundo de muñecas y carritos y colores pasteles, claritos, bonitos (los colores oscuros afectan a los bebés, dice la del seseo). Es que hay tantos detallitos!!
Son los únicos que están en la tienda, se percatan. La del seseo está loca por salir. Los escudos de zinc, cinc (elemento de número atómico 30) comienzan a tapar los cristales de ese palacio de cositas para el bebito.
El hombre de la entrada de la linda tienda de los artículos del bebé que está dentro de la barriga de la madre, tiene una pistola. Él aprieta el botón de las tormenteras protectoras con la mano puesta en la baqueta donde guarda su jueguetito.
No se preocupen, él les escolta hasta el carro, dice la señora del seseo que está casi con la cartera en el hombro y no para de hablar de la cunita que viene de España, Emmmanueli es la marca de la cuna, les recuerda a la madre, al padre y al bebé que está dentro de la barriga de la madre y que salen sin una bolsa.
El de la pistola los lleva por una puerta secreta de la tienda y los saca. La del seseo se queda dentro.
El sol les da la bievenida a la otra tienda. El de la pistola los guía. Ahí está el parking abandonado, ahí están los edificios mutilados, ahí está la basura olvidada y reciclada, ahí está el punto, les explica.
La madre, el padre y el bebé que está en la barriga de la madre caminan rapidito rapidito, prefieren los animalitos, le dicen al hombre de la pistola mientras sonríen nerviosos.
Suena la nana: "Déjala caer, sola va a caer... cuando sienta el BOOM de este perreo intenso túmbame el guille, calma. Que estás en falda y se te ve to'
flaqueaste, mi combo te ligo".
Los niños despiertan, se asoman por las cunas, suben una pierna, la otra, y caen de la cuna. Salen lento, como en el vídeo de "Thriller" de MJ, van en busca de los animalitos.
La madre, el padre y el bebé que están en la barriga de la madre se montan en el carro a toda velocidad, y agradecen al hombre de la pistola.
En las tormenteras de cinc retumba la nana. Las cunas siguen vacías.

1 de marzo de 2007

Bocanada


Hoy es el fin de la llama.
Los fumadores seremos una especie en peligro de extinción a partir de mañana. Para todas y todos los compañeros del asfixie inhalemos y exhalemos con fuerza en estas últimas horas de contaminación. Nos veremos luego en los rincones, ilegales, perdidos en una bola de humo que nos arrastrará con sus garras imaginarias a pecar, a chupar y chupar de ese filtro blanco-amarillo-marrón-negro-blanco que nos consume.
Por último día, una buena bocanada.

6 de febrero de 2007

El vicio


Es tan difícil dejar el Glamour...

4 de febrero de 2007

Mono/color



Bueno, debo admitir que estoy un poco algarete. Desde el nacimiento de este blog es poco lo que he posteado, pero qué le voy hacer, después de todo esto es un espacio para hacer lo que se me antoja, o no?
Quién más está ahí? Ahí, detrás de la puerta. Un momento, por favor. Esto de vivir con los viejos es una situación complicada, la quejadera, yo siempre estoy con la quejadera.
La semana pasada regresé a un bar santurcino donde suelo ir con aquellos que me hacen pensar, reír y encojonarme: mis amigos.
El puente que me conecta con la calle que conduce a dicho bar ya estaba azul, jodío Santini. ¿Qué mirar ahora, mientras busco parking?
En mi última visita divisé nuevas piezas. Aquel espacio invitaba a mirar, a adentrarse en la ciudad, a tomarlo con calma mientras buscaba el parking, porque siempre es "el parking" lo que me encrispa la piel y hace que vibre de ira mi telaraña.
Con aquellas piezas a fuerza de spray de colores podía dar siete vueltas en busca del espacio para mi carro y nada. Ni coraje, ni llamadas de emergencia: "me voy, esto está apretao (como diría el Gabo)".
El graffiti hablaba debajo de aquel puente. Había ruido, color, olores, movimiento. No se podía ser indiferente ante ese combate de colores que ayudaba a alargar la vida dentro del vehículo.
Pero ahora: monocromático.
La estética? Claro, hay que mantener limpia la ciudad.
La ciudad? Claro, eso es vandalismo.
Vandalismo? Tras casi media hora, trepé el carro en la acera.

4 de enero de 2007

Sabor artificial


Siempre lo supo, incluso ya lo sabía desde ese día que con los ojos repletos de leche le invitó una cerveza. El mar se revolvía con furia y ella sentía el oleaje allá abajito. Le daban calambres ricos, las olas, muchos calambres. Las cervezas seguían llegando y ella bebía, bebía, pero lo sabía.
El agua hacía "splash" en las rocas y seguía el consquilleo en la cosita rica. Hasta que se metió al mar y probó sus gummy bears, saladitos, saladitos.
Todo era mar, calambre, leche, cerveza, sabor artificial.

Nunca Jamás


No tenía tetas, ni sangraba. Tenía 20 años. Sus padres decidieron dejarla vivir-dormir como una chica de nueve. Movía sus ojos turbios al ritmo de la batidora donde su mamá preparaba el puré que le daría de cena.

"Es que ella vive en el país de Nunca Jamás", reveló la madre.

La niña inmóvil, con risa gélida, sin ser niña, sin ser mujer, sin ser.